La afluencia de turistas ha sido desde siempre un tema primordial para las diferentes ciudades del mundo, más aún para las cosmopolitas donde ese sector es el principal impulsor de la economía.  

En urbes como Barcelona estudiar el comportamiento del turismo y la influencia que tiene sobre las diferentes zonas se ha vuelto tan importante que el Ayuntamiento se ha visto en la necesidad de implementar la Estrategia Territorial de Gestión Turística. En ella han sido asentadas las necesidades y exigencias de cada distrito, traducidas en 261 medidas que serán financiadas con los 1,8 millones de euros correspondientes al presupuesto anual de la tasa turística para la ciudad. 

Lo que se busca, principalmente, es conseguir que la inversión retorne al sector y planificar en función a los requerimientos y la disponibilidad de cada territorio, pues mientras que existen lugares que quisieran mayor afluencia de visitantes para que sus negocios prosperen, en zonas como Ciutat Vella ―destino privilegiado por excelencia― los vecinos demandan menos eventos a celebrar. 

Ferias en las plazas ―como la de la Catedral o la de Catalunya―, manifestaciones, las fiestas de la Mercè, el Sònar en el Raval, eventos frente al Arc de Triomf, todas estas actividades movilizan una importante cantidad de turistas.  

Esto ha ocasionado que entre las solicitudes de los distritos destaque considerar y administrar Ciutat Vella como un Espacio de Gran Afluencia. Así mismo, esperan que sectores de la economía, como los alquileres de medios de transporte (patinetes, bicis, etc.) y visitas turísticas guiadas, sean organizados y administrados de una forma más efectiva.  

Del mismo modo, el Ayuntamiento ha recibido solicitudes de otros distritos que aspiran que sus peticiones ayuden a administrar más efectivamente la actividad turística en todas las zonas. Nou Barris, por ejemplo, espera ser la base de más eventos, mientras que Les Corts quisiera que Camp Nou se vuelva su principal impulsor económico.  

Por su parte, Gràcia desea que se ponga en marcha un plan preventivo contra el turismo en masa, Sants-Montjuïc quiere contar con un pulmón verde en su montaña y una afluencia controlada a la Sagrada Familia es lo más importante para el Eixample.  

La Estrategia Territorial de Gestión Turística contribuirá positivamente para que los habitantes, comerciantes y turistas convivan mejor en los distintos distritos de Barcelona.  

La intención del Ayuntamiento es que la actividad sirva para promover la cultura local, desarrollar los elementos turísticos de los lugares menos concurridos, y evitar el tráfico y sobredemanda (en alojamiento y comercios) de los sitios más visitados.