¿Recuerdas cómo fue el proceso de comprar tu casa por primera vez? Si creías que había sido complicado por la inexperiencia, pasa lo mismo al vender tu propiedad. Aunque ya tienes a favor una experiencia muy similar en la que negociaste un inmueble.

La mejor forma de blindarse para saber por dónde comenzar, en qué lugares publicar la venta, qué precio establecer y qué tanto se puede negociar para no tener pérdidas monetarias, es contratando a un gestor inmobiliario. De igual forma es importante cumplir con las siguientes condiciones antes de vender para hacer el proceso más amigable, fácil y rentable:

La remodelación es una inversión: si un agente evalúa tu casa tal y como está, va a tener un valor, pero si inviertes dinero en remodelar la cocina y los baños, pintar las paredes y te atreves a cambiar la cerámica o el piso, el valor por el que la podrás vender será mayor y seguro te permitirá recuperar el dinero invertido. ¡Haz la prueba! Asesórate y convierte tu propiedad en un lugar atractivo, como salida de revista y verás cómo cambiará radicalmente la oferta por ella.

Dale prioridad en las primeras semanas de la oferta: la meta debe ser vender en las primeras dos o tres semanas. Para ello debes establecer un precio atractivo desde el comienzo que genere un buen movimiento de visitas con posibles compradores en los primeros días. Si la oferta pasa mucho tiempo en el mercado, te pedirán que el precio baje y los ingresos serán menores a lo previsto.

La negociación es el secreto: si llegar a acuerdos de dinero es tu talón de Aquiles, contrata a un gestor inmobiliario. Manejar la negociación de la compra efectivamente determinará la ganancia o pérdida de la venta. Así que apuesta por lo grande y déjate ayudar en caso de que sea necesario.

El orden atrae las miradas: pocas personas te dirán esto, pero así como con la comida, el producto entra por la vista. Así que por más tedioso que pueda resultar, limpia y ordena cada detalle antes de recibir una visita de posibles compradores, de esta manera podrás generar en ellos una buena impresión desde el comienzo y harás que su atención se centre en las bondades del lugar y no en el desorden de los objetos que ya no estarán en ella.